Mirando por el ojo de la cerradura

[17 de Octubre de 2001, San Francisco, USA]

Cumplo años mañana, ingreso a los 31 y como siempre me replanteo mi vida. ¿Sólo por un día? No, últimamente me replanteo drásticamente mi vida a cada segundo. Mis replanteos son muchas veces casi adolescentes: abandonar la vida sedentaria, convertirme en un tipo atractivo físicamente, atleta. Pero también me enredo en el intríngulis fundamental: ¿cómo hago para conseguir un novio a medida que me pongo más viejo y me banco menos la pelotudez circundante? Si no conseguí un boludote a los 23 años, cuando era joven y me comía cualquier bola de fraile, ¿cómo hago para conocer alguien a los 31, cuando mi tolerancia hacia la forrada se acerca peligrosamente a cero?
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[Enero de 1998, Bell Labs, New Jersey, USA; extraído de mi diario personal]

Ayer recibí la carta de Viviana. Era una carta escrita en un desvelo, a las 5 de la mañana. En papel sin renglones, ocupando todo el espacio de la página, las filas de letras derechitas. Yo me imaginé a Viviana sentada en la cocina, con una tazota de té con limón echando humo al lado. Un cuadro de Rembrandt.
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Irse

[14 de Febrero de 1998, Aeropuerto JFK, New York, a punto de volver a Argentina luego de mi primer viaje a USA.]

Tan violento es irse, esperar que se hagan las 21.45 pm, embarcar y comprar perfumes o chocolates en el free shop. Asfixia de aeropuerto. Casi puedo sentir la tensión de la cuerda del arco que me va a lanzar en una hora como una flecha, una flecha que se clavará en el culo del mundo.

Pomadas

[25 de Julio de 2002, 2pm, Merlo, Buenos Aires, Argentina; extraído de mi diario personal]

Luego de días de haber hablado con Fabián, él me llama. Hablamos estupideces. Le pregunto si dejó atrás sus días de soltería para siempre. Dice que no, y se descuelga con anécdotas triviales, que incluyen “minitas” y “putitas” por doquier. En el medio del relato hace una pausa para mechar un “ojo, que en cualquier momento te empomo a vos”. Yo se la dejo pasar, pero antes me detengo a aclarar que no practico más el sexo oral como único item del menú, aunque sí quizás como aperitivo. Se ríe, tira la pelota afuera, y yo no la voy a buscar. Prometo llamarlo, cosa que no haré.

Calorías

[9 de Septiembre de 2002, 1.45 am, Ford Hall, New Brunswick; extraído de mi diario personal]

¿Cuántas veces me planteé empezar este diario? Uf, no Christian, no, nada de filosofías nocturnas y zapatos de goma. La noche tibia. Ford Hall. Mi nueva vida en Rutgers. El tipo de rasgos extraños de los grease trucks. Vino Chris y vimos “Y tu mamá también”. Muy buena. Pero, ¿por qué la gente festejó tanto el beso homosexual de Tenoch y Julio? Después vagabundeé por Seminary Place. Un gordo persistente se me acercó y me atosigó. 40 minutos hablando de relaciones y bla bla. Huí diciendo que me cerraba el almacén. Eran la 1.20 am. Compré dos bananas y más tarde papafritas y alguna otra caloría. A empezar mi nueva vida ya: dieta, gimnasio, ahorro, responsabilidad en el estudio. Emmett Andrews: un hombre en la internet, el culo al aire, un video de wrestling , otro de super héroes y un interés sospechoso en mí. ¿Por qué sospechoso? Jaime nunca más llamó y dejaré que no llame. Fui a “The den” y había un negro hermoso bailando sobre el parlante y un show de drag queens molesto y gritón. Ahí estaba Angel con un amigo buen mozo. No se mostró muy feliz cuando le nombre a Jaime. ¿Y Argentina? Allá.