Multitudes

[16 de Febrero de 2001, 10.09 pm, San Francisco, CA]

He recibido pilas de pedidos para que vuelva a mis emails chabacanos, a la sordidez de mis peripecias amatorias, al ríspido terreno del sudor gratuito y el mordiscón sincopado.

Conocí a un tipo online, vieja historia. Su nick prometía lo peor: “Musculoso31″ o algún intragable similar. Lo cierto es que luego de semanas de intensa actividad chatera, su nick era el único inexplorado en la lista. Lo embestí con un privado y respondió. El musculoso31 podía escribir en inglés con cierto nivel de sofisticación, ya era un avance. No pidió enseguida una foto, charlamos tranqui, le caí simpático: vivía en Oakland, del otro lado de la bahía. Le mandé mi foto. Cuando la vio, dijo “Cool”. Le pedí que se explaye: ¿”Cool” = “No te cojo ni aunque seas el último bípedo humanoide vivo en la tierra”? ¿”Cool” = “Tenés cara de buen tipo”? ¿”Cool” = “Te voy a revolver la polenta hasta que espese”?
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Glosas sosas

[16 de Septiembre de 2003, Rutgers, Piscataway, NJ, perdiendo el tiempo]

Debería (ese enanito que te susurra) estar programando el personaje virtual que se niega a revolear los ojitos y la cabeza hacia un punto del espacio en forma coordinada. Y acá estoy, escuchando A-ha, Lifelines. O sea líneas de vida, que yo entiendo que significará arrugas. ¿Será la traducción arrugas? Ah, no… resulta que lifeline es una soga que le tirás a alguien que está a punto de caer, para que se sostenga, para que recupere el equilibrio. ¿En qué supermercado se vende eso? Déme dos.
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Irene en acción

[28 de Agosto de 2003, Piscataway, New Jersey; mis variadas personalidades]

“Quiero dejar escrita una confesión, que a un tiempo será íntima y general, ya que las cosas que le ocurren a un hombre les ocurren a todos”. Jorge Luis Borges

Y mi confesión es ésta: no soy uno, sino muchos. Y uno de esos que soy se llama Irene Simonetti de Sanzibar y vive en Balcarce provincia de Buenos Aires.

Aquí la carta que la señora de Sanzibar envió a una conocida asociación católica argentina, que hace lobby para que caigan programas como “Indomables” o “Rebelde way” por considerarlos ofensivos a la familia y degradadores de la moral.
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Una teología del mordiscón

[29 de Agosto de 2002, Piscataway, New Jersey. Viviendo en la casa de Matías y Cecilia, buscando lugar para vivir y sin encontrarlo. Y Viviana que me manda un email contándome que esta deprimida/perdida. Y me sale este mail tan new age…]

No hagas terapia, que no te de verguenza, no te sientas tarada.

Es dificil de explicar, pero a veces, no se puede “pensar” y luego “hacer”. No todo en la vida es RESOLVER. Esto va a sonar medio insólito, sobre todo viniendo de alguien que siempre pregona eso de que el pensamiento debe preceder la acción.

A veces la cabeza enreda o crea “problemas” que son solo ficticios, que no existen: zen en el arte de la pavada espontánea.
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Fideos picantísimos

[7 de Septiembre de 2003, Piscataway, New Jersey, los hábitos alimenticios de mi compañero de departamento]

Me cruzo a Chang en la cocina, inclinado sobre una cacerolita con contenido incierto pero que emana un vaho punzante. Janghoon, su amigo coreano – también vive en el edificio – está recostado contra la mesada, haciéndolo compañía. Suelen cenar juntos.

Chang: ¿Usted cenar?
Yo: No, todavía no.
Chang: Fideos muchos para dos o para tres. ¿Quiere?
Yo: No, gracias, un día tenés que cocinar algo para mí, pero no hoy.
Chang: Esto probar.
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Minutos

[6 de Septiembre de 2003, Piscataway, New Jersey, Chang y sus problemas con su teléfono celular].

Chang, mi compañero de departamento coreano, me ve almorzando solo en el patio de comidas de la universidad y se me acerca.

Chang: Mi teléfono celular nuevo, boleta a fin de mes pero… (no encuentra las palabras, empieza a revolear los ojos)

Hace 10 días Chang recibió su nuevo teléfono celular por correo. El teléfono suena todo el tiempo: aún a las 3 de la mañana (las 4 de la tarde en Corea), recibe llamados sin parar; sus actividades parecen reducirse a comer fideos y hablar en el celular.
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Raya de luz

[8 de Septiembre de 2003, Piscataway, New Jersey, frío]

El aire acondicionado a todo lo que da, aunque no haga falta, 17 desgraciados grados afuera, acá adentro algunos menos, dos frazadas y aún a veces tiritando a la noche. El tubo fluorescente de mi habitación agoniza pero no lo cambio y lo dejo prendido cuando me voy a dormir, un manchón gris contra la pared y la alarma de humo con su ojito rojo que parpadea desde la pared de enfrente, diálogo de fotones que se murmuran.

Y me despierto y el tic toc del reloj Advance (¿no es acaso la elección óptima para la marca de un reloj?) en la oscuridad y la franja de luz que unta la alfombra por debajo de la puerta.

Y ahora la raya de luz que que se cuela por debajo de la otra puerta cerrada es Sarah McLachlan que canta “La noche es mi compañera / y la soledad mi guía / ¿y es que voy a quedarme aquí siempre / y nunca estar satisfecho?”.