Puto y coma

Te lo aviso desde ya: este es uno de esos posts que no deberían publicarse y quedar eternamente en draft. Esos posts pajeros, negros, inútiles. Esos posts que anuncian que no hay nada para anunciar, que lo único que hay es una nueva crisis de las de siempre, de esas que amenazan con cerrar el blog para siempre, con bajar la persiana para siempre y liquidar por cierre para siempre.
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Génesis

Fue a principios de 1996, creo. En esa época no llevaba ningún tipo de diario personal ni tenía por costumbre escribir. No me acuerdo cuál era la materia, pero si me acuerdo que al final de una clase, mientras la profesora (¿María Feldgen?) borraba el pizarrón, apareció una chica avisando que la secretaría de planificación de la facultad de ingeniería buscaba tres estudiantes para que trabajaran part time. A la semana siguiente entrevisté y conseguí el trabajo. La idea era comenzar con la “informatización” de la monstruosa estructura burocrática de la facultad, pero pronto el trabajo se convirtió en el típico secretariado con pc y manejo de word y excel.
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El centro y la periferia

¿Qué es centro y qué es periferia? No hablo de geopolítica planetaria, sino de geopolítica psíquica: ¿qué impulsos, qué conflictos, qué recuerdos son cruciales y cuáles accesorios? ¿qué eventos, si fueran eliminados de mi historia psicológica, producirían cambios ínfimos y cuáles mutarían mi identidad de Mr. Hyde a Dr. Jeckyll?

Y si hablamos de personajes, ¿dónde trazar la línea entre los principales y los secundarios? Si durante la filmación de la película de mi vida nos quedáramos sin presupuesto, ¿qué actores podríamos eliminar sin modificar la lógica de la trama? ¿O será, como postula la teoría del caos, que el aleteo de una mariposa en un rincón de Tanzania puede provocar un huracán en Miami, y que por lo tanto no hay hechos centrales y periféricos, sino hechos a secas?
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Easy

El miércoles pasado fui a Easy a comprar dos bibliotecas para mis libros y CDs. Como no quería cargar con las cosas en un taxi, decidí pagar el flete. “Flete pesado”, me anunciaron, “sale 19 pesos”. Me pareció caro, pero acepté, y prometieron entregarme la mercadería hoy viernes entre las 9 y las 15. Me molestó que la franja horaria fuera tan ancha, pero acepté, porque me gustan los juegos de sumisión.
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