Pasto

Está todo mezclado y es domingo, postales como cubitos de hielo apilados en el vaso alto de un gin tonic, contra las luces estroboscópicas del boliche, como cortes en fetas de una fruta, porque así va a quedar marcado en mi memoria. El reguetón y las luna entre las ramas de Parque Las Heras mientras espero que J. vuelva de su emergencia. Un fusible quemado, dice, y me tira el fusible quemado en el pecho. Más allá dos pibes se trepan uno encima del otro, acrobacias homoeróticas, humo de porro que circula en la tarde, son las 5, mate y facturas, son las 6 y J. dice Yo creo que vivimos encerrados en nuestras percepciones, percibimos ondas, como una soga que alguien sacude pero para notar esa perturbación tenemos que estar en la misma escala, si la soga tiene varios miles de kilómetros no percibimos esa pequeña sacudida y así estamos desconectados, jugando al Don Pirulero y se pierde el todo y se encuentra el yo y ahí estamos cagados. Pasame el vigilante con crema pastelera y dulce de leche, le digo. Continue reading Pasto