Gusto

Son las 8 de la mañana del domingo y el sol ya es cegador. Delante mío caminan 5 pibitos, todos de alrededor de 20 años, caminan lento, porque las veredas, recién baldeadas, están resbalosas. Como ocupan todo el ancho de la vereda, decido aminorar la marcha y caminar unos metros detrás de ellos. Hablan casi gritando.

– Las minas, cuando son tan histéricas, tienen gusto ácido en la concha.
– ¿Gusto ácido como?
– A Citrus.
– Qué ganas de hablar boludeces, chabón. ¿Qué Citrus?
– En realidad es entre el Citrus y el Limoneto. Continue reading Gusto

Ella

Afuera llueve pegajoso y acá adentro, en el bar, yo me refugio en el café con leche. Hay poca gente hoy: un viejo que lee el diario en una mesa, y más allá en diagonal, una pareja. Ella tiene unos 35 años y él unos 50, aunque la veo mayormente a ella. Los gestos de ella delatan un enojo creciente, así que decido sacarme los auriculares y escuchar la charla. Escucho todo lo que ella dice, aunque está a unos 6 metros; a él, en cambio, casi no se lo escucha.

ELLA: No te hacés cargo de nada vos. Y menos que menos de tu hijo.
ÉL: [inaudible].
ELLA: Porque te cuesta mover el culo fofo ese que tenés. Siempre te costó. Usás a la gente, a eso te dedicás. Los usás de relleno, los usás para huir de tus responsabilidades.
ÉL: [inaudible].
ELLA: Veinte años, sí, y, ¿eso qué tiene que ver? No me quisiste ni cinco minutos de esos veinte años. Así que yo me voy a dormir a lo de Luciana.
Él: [inaudible]. Continue reading Ella

Tour

1. El piropeador.

Estoy parado al borde de la pista, bailando. Se prenden los lásers azules y me pegan directo en los ojos. El pibe que está bailando al lado mío me dice: “Te hace mal esa luz, ¿no?”. Yo: “Sí, decí que ya me operé la miopía, sino aprovechaba”. Él: “Ah, ¿esos ojos tan lindos que tenés son culpa de un cirujano?”.Yo: “Y sí, me estiré un poquito la córnea, un lifting ocular, digamos”. Él: “Tenés los ojos muy lindos de verdad.” Yo: “Gracias.” Él: “¿Y el resto de la culpa por tener tan lindos ojos es de tu mamá o de tu papá?” Yo: “Soy adoptado, así que no sé”. Continue reading Tour

Apocalipsis

Me tranquiliza que las cosas insistan en pudrirse. De verdad, me gusta revisar la heladera y encontrar frutillas con la barba crecida de musgo, queso pategrás entretejido con crochet verde, lechuga cada vez más negra, ariñonada. Y me irrita que el pan, los fideos y sobre todo las galletitas coqueteen con la eternidad. Más allá de las sospechas que debería generarnos que los gorgojos y las bacterias tengan todos esos manjares a mano y se nieguen a probarlos con un educado “no, gracias, paso”, me niego a aceptar que cuando el mundo se termine sobrevivan solamente Cher, un par de cucarachas y un paquete de Cerealitas.