En la playa (12): desde la poltrona

El departamento que alquilaron mis padres es muy chico, apenas un living comedor con un cuarto anexado, en un primer piso. Estamos medio apretados y tengo que compartir cuarto con mis padres (me despierto en medio de la noche, con mi madre parada frente a mi cama, asomada desde un más allá nebuloso, con los ojos sembrados de lagañas como estalactitas, diciéndome Christian, estás roncando demasiado fuerte). Y encima duermo en un sofá-cama carnívoro: si me apoyo en determinados lugares se cierra sobre sí mismo, comiéndome.

Pero lo peor es que no hay wifi, o mejor dicho hay un wifi lánguido, un hilito de agua en el medio de este desierto comunicacional. No soy yo el único que se queja, también mi madre, ya se volvió un ritual volver de la playa y pasarnos por el grupo familiar de whatsapp fotitos de la playa. Mi madre responde a cada foto con una fila de emoticones, que maneja con una sofisticación envidiable. Practica una especie de neobarroco jeroglífico, Champolión ser haría una panzada.
Así que nos pasamos los primeros días caminando por el departamento y chequeando dónde hay señal de wifi, si te parás acá y apuntás para allá y estirás el brazo tenés dos rayitas, me parece que es acá, digo, caminando zombie y girando súbitamente, con dos rayitas de wifi, la segunda titilante, indecisa.

No aguantamos mucho sin quejarnos al encargado del lugar, que vive abajo. Y sí, claro, abajo hay señal porque el tipo puso el router en su casa, en la planta baja, pero la señal no se transmite hacia arriba, digo. Y así me quejo con el encargado. El tipo argumenta que en la zona hay problemas con el agua, con la electricidad y con la internet. Le digo que el problema no es la zona, sino el router de wifi, porque lo que no tenemos es señal wifi, más allá de que la internet es lenta. Me dice que él compró un wifi linksys y que todos los años hace revisar la conexión por un experto. En general no entiendo cuando me hablan en portugués, pero se ve que el enojo me vuelve políglota. Le digo que estudié sistemas 5 años y luego un doctorado en ciencias de la computación, que no me venga a decir a mí. Me escucho decir esto y me siento un idiota, pero no estoy dispuesto a morir de inanición wifi sin dar pelea.

Al final el tipo nos pide disculpas, nos dice que desde la poltrona él probó y hay señal, y se va. Nos miramos con mi madre. ¿Qué es la “poltrona”? Entramos al departamento y desde la puerta examinamos el cuarto. Vemos a un costado, contra la pared del baño, un sillón, que ahora está tapado de ropa secándose. Mi mamá opina que poltrona es sillón, así que corre la ropa y se sienta ahí con el celular. A mí poltrona me suena a inodoro, así que me meto en el baño, cierro la puerta, me siento en el inodoro y saco el celular. Le mando un “estas ahi??????” a mi madre y enseguida las tildes se ponen celeste, escribiendo… y responde un “estoy acaaaa”. Así quedamos en contacto, a 30 centímetros de distancia, pero separados por la pared del baño, lejos, cerca, desde nuestras respectivas poltronas.

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