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Mascotas

Me mira y se sonríe, a unos metros de distancia, desde la pista de baile, mientras baila robotito con sus dos amigos. Se va y vuelve varias veces, me mira y se sonríe. Voy, nos besamos sin decir nada, y los amigos se apartan y escucho un “ahhh buehhhhh”. Después salimos de la pista y charlamos. Le doy agua de mi botellita de agua, y me lo agradece. Agua bendita. Habla entrecortado, parco, sonriendo, mirando el piso. Está tímido, tartamudo o borracho. Mejor besémonos. Después me voy a dar unas vueltas por ahí. Cada tanto vuelve a parecer, se me para enfrente y me mira con cara de mascota abandonada, morrudito, barbudito, El Campito Refugio. Charlamos un poco más y nos damos unos besos más. Tengo ganas de hacer pis. En el baño no hay lugar en los mingitorios, así que me meto en uno de los cubículos apenas se desocupa. De la cadena del baño cuelga un calzoncillo. Miro. Un boxer, estampado, militar, camuflado. Transpirado, roto, con agujeros (¿arrancado en la urgencia del encuentro amoroso, mordido, desgarrado con los dientes?). Hora de irme, pienso, y agarro el calzón con un poco de papel higiénico y lo tiro al tacho. Salgo a la vereda y el sol me pega fuerte en la cara. Jueves a la noche, no estoy para estos trotes. Al lado mío aparece la mascota lastimada. Vení, caminemos, le digo, casi chasqueo los dedos para que me siga. Viene. Caminamos y empezamos a hablar, pedazos rotos de conversación. Le pregunto: ¿y vocé en qué parte de Brasil mora? Me mira raro: Soy de Medellín. Yo: Ah, ¿no sos brasileiro gostoso? Él: No. Soy colombiano. Yo: Ah, estás más en pedo de lo que pensé. Él: Es que soy tímido y nadie sabe de mí. Yo: ¿Y cuándo te da timidez hablás brasileiro? Él: No sé. Puede ser. No me acuerdo. Yo: Te acompaño a tomar un taxi. ¿Tus amigos dónde están? Él: En el hotel. Pero yo me escapé de mi familia. Nadie sabe. Tengo que volver. Yo: Con este pedo no vayas con tu familia. Tomá agua. Toma agua. Caminamos un rato, después nos sentamos en la entrada de un edificio hasta que el sol se pone demasiado amarillo. Me voy, dice, gracias por acompañarme. Dame tu número de teléfono. Se lo doy. Me anota como “cristian brasil”.

Published innocturnos

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