Ahora ya

¡El tiempo se acaba y solo tenemos el ahora, el ya mismo!, pensó mientras examinaba la vidriera de una liquidación total por cierre definitivo. Avanzó unos pasos. ¿Por qué nos recostamos tan cómodamente en el sommier del desinterés?, pensó frente a la mueblería. ¿Por qué dejamos escapar el presente, el único momento dónde podemos convertir lo crudo en lo cocido?, pensó frente a la carne que rotaba atravesada por el hierro, en el local de comida árabe. El pasado es un historial de mensajes torpes y el futuro un punto perdido en un país extraño, pensó, finalmente, mientras desaparecía de la pantalla de su celular la última línea de batería, sin que su cita de Grindr terminara de especificar la dirección exacta del encuentro.

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