Doppler

Un viejo duerme enrrollado en una frazada sucia adentro de un cajero automático justo cuando empieza a sonar la sirena de la alarma. Me pongo los auriculares del celular sin música,para bloquear un poco el guaguaguagua taladrador. El sin techo no se sobresalta, no se tapa los oídos, no gira para volver a acomodarse, no se mueve. Una 4×4 estaciona aunque no se puede estacionar, baja un tipo de sobretodo y lentes negros, y se mete a los cajeros. Prueba uno, no tiene dinero, el otro tiene pantalla de error, el tercero está al lado del viejo, lo ve ahí tirado y le da frío y se levanta el cuello del sobretodo, o huele a sucio. Sale del cajero, se frena en la vereda, saca un encendedor, prende un cigarrillo, tiene que volver a bajarse el cuello del sobretodo para meterse el pucho en la boca. Se queda unos segundos fumando, empuja al aire en cubitos nebulosos, desde donde estoy se ven verdes, amarillos y rojos a medida que cambia el semáforo. De pronto la alarma deja de sonar, sola. El tipo gira y mira para adentro, a los cajeros, sorprendido. Se saca el pucho de la boca, lo tira contra el contáiner verde de basura, rebota y cae al piso, todavía prendido, se sube a la 4×4 y arranca. Frena a pocos metros, frente al semáforo en rojo, pero no espera a que cambie y dobla en rojo. La alarma vuelve a sonar. Demasiada metáfora, demasiada noche. Me saco los auriculares y vuelvo a pasar en sentido contrario frente al banco, caminando rápido, efecto doppler.

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