Exiliado

[2 de Octubre de 2002, Piscataway, New Jersey, escrito para el blog grupal “Exiliados”]

El exilio es un viaje de ida.

Y no lo supe cuando me fui, cuando puse en movimiento este péndulo y me metí en este pozo.

Pero primero aclaremos un par de puntos: mi exilio no fue con expulsión. Mi exilio es autoimpuesto, vacío de intrigas políticas o persecuciones. No me fui por ser zurdo en un país de diestros siniestros, ni por ser judío en una colonia nazi, ni por ser negro, ni por ser rosa. No me escapé del calabozo, ni de la hoguera. Me fui para irme y me fui para no quedarme y me fui eligiendo entre dos opciones del mismo peso: ser versus estar.

El vértigo de esa elección tan caprichosa escondió un hecho básico; aún hoy me sorprende mi ingenuidad. Lo que no supe – lo que nadie me dijo – es que no hay salida de la salida, que una vez que se sale no hay más entradas, son todas salidas, que el exilio se calca sobre sí mismo, que se muerde la cola, que es un anillo de Moebius, anverso y reverso multiplicados al infinito.

Me explico: cuando me fui mi vida era Argentina. El resto era un gran afuera. Un mundo binario con dos polos adversarios.

Un mundo grúa con preguntas capicúas. Un mundo marrón de contorno bermellón. Un mundo de quimeras con aire de primavera. Un mundo perplejo que fatiga espejos. Un mundo danzante de contoneos punzantes. Un mundo algebraico de caracteres incaicos. Un mundo libidinoso de flujos frondosos. Un mundo fantasmagórico de frizos dóricos. Un mundo efervescente y evanescente y astringente. Un mundo helénico y transgénico y ecuménico. Un mundo pizpireto y concheto. Un mundo chambón y ramplón. Un mundo colorado y dorado. Un mundo chimpún y telecataplún. Un mundo oscuro chorreando cianuro. Un mundo hambriento de viento. Un mundo seco de ecos. Un mundo nausebundo. Un mundo inmundo. Un mundo. Un mun. Un. 1.

Argentina o el resto: lo conocido o la gran pregunta, la balsa que naufraga o el mar que invita, el avión que nunca despega o el salto en paracaídas, el ta te tí o la ruleta rusa. La primera consecuencia de mi exilio fue (como siempre) la añoranza, la recuperación de un país que apenas sentía mío, una melancolía prét-a-porter: los CDs de tango empezaron a apilarse en mis estantes, escuché a Yupanqui, leí a Borges. Y me acuerdo (y nunca me voy a olvidar) de esa tarde en San Francisco, caminando por el Castro, distraído y de pronto sentir todos mis sentidos invadidos y anulados: un auto que dobla la esquina y se aleja y el que maneja escucha a todo volumen “La ciudad de la furia” de Soda Stereo. Y yo me pongo a llorar.

El exilio es también el exilio del lenguaje, el inglés pringoso que se te pegotea en los dedos, ese chicle en la suela de la ojota que raspás contra el cordón de la calle y no se despega, más bien multiplica sus tentáculos, y vos intentás despegarlo con la otra ojota y no podés, ahora son las dos ojotas enredadas en la telaraña del chicle tutifruti. La sensación de ahogo, esa súbita cachetada de reconocer que perdiste una palabra castellana, que ahora el chispazo en tu cerebro devuelve el equivalente inglés, que tu cerebro trabó amistad con el enemigo, con el lenguaje invasor y ahora las piezas encastran en inglés y los contornos afilados de tu nueva gramática desgarran la carne de tu idioma natal.

Y luego la fantasía del regreso. Volver, con la frente marchita o los párpados florecientes – a quién le importa -, pero volver y ser recibido y estar ahí (que geométricamente es allá, que sabés que no es acá, pero que elegís nombrar como ahí). Volver como recuperación, pero también rebobinar, deshacer el tiempo, volver al momento y al espacio que congelaste en la memoria, y que ahora sacás del freezer y calentás al microondas porque hace frío, hace mucho frío. Te estás cagando de frío.

Y no es que sea tarde, es que siempre fue tarde. Salir ya convirtió todo en afuera. Argentina ahora también está afuera. Te descentraste y ahora no hay más círculo, ahora todo es periferia. Y sabés que si volvés te va a picar la hormiguita de nuevo, vas a sentirte exiliado (¿ex-exiliado, ex-ex-exiliado?). Argentina ya no es tuya ni de nadie, el mundo ahora es un gran baldío, un gran manchón sepia. Ya no hay un lugar tuyo, un nido, un útero. Lo que hay es una flecha que señala una flecha que señala una flecha. Pasala y que no vuelva, que nunca vuelva.

Y me imagino entonces a Galileo tratando de explicarle a todos eso de que la tierra gira alrededor del sol, de que no estamos fijos, de que no somos el centro, de que el centro no está o no sabe o no contesta. Todos a bailar esta danza frenética, a navegar con una brújula que gira loca, a girar derviches. Y es así. Exiliados. Y si lo pensás (pero mejor no pensar) es Adán y Eva, también exiliados, los primeros indocumentados, los primeros extranjeros ilegales.

Y las opciones, que nunca son binarias, ese cuento también te lo tragaste. El universo nunca es una encrucijada, es un laberinto. Y vos que leíste Kerouac y te colgaste la mochila. O escuchaste a Charly y decidiste irte. Por qué tenemos que ir tan lejos para estar acá huellas en el mar chorreando sin parar su luz de catedral yo soy de la cruz del sur soy el que cierra y el que apaga la luz. La luz la luz. Cuando se apaga la luz se prende el exilio.

Ese exilio que ahora multiplicás, porque sino puedes contra él, únetele. Si no puedes contra él, creced y multiplicadlo. Tarea para el hogar (con perdón de la palabra): multiplicá el exilio. Vaciate de adjetivos posesivos, mi país, mi casa, mi vida. Mi exilio. Asumite indocumentado del universo. Extranjero de la certeza, polizón en el gran barco errante de la historia. Mochilero haciendo dedo en este callejón sin salida.

Puto y aparte.

This Post Has 12 Comments

  1. Gonzalo

    Xtian:

    Te escribí hace un tiempo porque dejabas de escribir. Qué suerte es tenerte de vuelta, creo que definiste perfectamente lo que me pasa. Soy argentino, viviendo en Miami, por elección propia.
    Me va muy bien, no puedo quejarme, comprobé que mi problema no era yo, era mi país, que ahora veo tan lejos, porque como dijiste en tu post, hay algo que es innegable: “cuando se apaga la luz, se prende el exilio”.

    Gracias por volver a escribir!

    Gonzalo

    Xtian: gracias por el email y por leerme. Yo todavía no encontré una explicación tan tajante, como la tuya “me di cuenta que el problema es mi país, no yo”. Quizás suene a frase de señalador, pero cuando me inunda la duda en este tipo de preguntas existenciales, me repito: “Lo importante no es encontrar respuestas, sino mejorar las preguntas”. Repetilo 300 veces mientras prendés 15 sahumerios de mandarina y vas a ver que funca.

  2. Ludovico Mal

    No creas que es peor la contaminación del inglés que, digamos, del francés. Me gustó tu conclusión. Me hizo pensar en eso de que el único lugar donde uno siempre está en realidad es debajo de su piel.

    Xtian: lo dijo Patricio Rey, y lo que dice el rey no se discute: “Lo mejor de nuestra piel / es que no nos deja huir”.

  3. fer

    Loco, pasame el dato de los clubes donde te quieren sacar la camarita. :))
    Es que New Jersey es super aburrido
    Saludos

    Xtian: en Eagle, NYC. Andá a la noche que tiene código de vestimenta: todo vestido de cuero negro, con borceguíes, armado con el látigo o el revenque. Ahí con camarita no entrás, y si te encuentran te esposan y te cagan a latigazos. Yo te avisé.

  4. tiago

    Pregunta: Si este blog o como sea que lo llamen tiene 2 años, ¿¿¿por qué sólo puedo leer 3 notas???. Pocas veces en mi vida me perdí en un sin fin de links que no van a ningún lado… Como sea, metí tantas ideas tuyas en mi cabeza hoy que, digamos, “me indignó” no poder seguir escarbando. Pero bueno, de la mano de tus historias llegué a tus críticas y del todo de tu historia personal al desierto de palabras de tus críticas sobre magazines que solo en este contexto importan. Igual entonces, ¿cómo corno hago para leer los escritos anteriores de Puto y aparte?

    PD.: Me gustó el ensayo (o lo que fuera) sobre el punto.

    Xtian: calma, que no panda el cúnico. Todavía estoy en proceso de trasladar los viejos posts a este blog. Y para eso tuve que sortear varios obstáculos (se me murió la compu donde tengo el backup de los posts, por ejemplo). Ya irán apareciendo de a poquito. Paciencia…

  5. LuZi

    No había leído este post, pero ví que la gente decía que era genial así que… Lo reafirmo: Es genial.

  6. ubu

    Vaya! De repente me doy cuenta de que yo también soy exiliado. Extranjero, aunque con todos los papeles en regla.

    Bueno. Gracias a Sabrosón.

  7. Sebas

    Xtian,
    deescubri el blog hoy a la mañana, tomando mate y buscando no se que en Internet. Me enganche con el paksitaní. Baje al perro. Y comence a leer, desde el principio. Me rei, me angustié, te imaginé; fui a preparar más mate; y volví a sentarme frente a la máquina para continuar. Y llegué acá, a “Exiliado”. Y me acordé. No me fui del pais, pero si de mi ciudad. Del rio, y de la tierra colorada, y de la humedad que sube el asfalto cuando llueve en verano y a a los diez minutos vuelve a salir el sol. Y me puse a tararear, mientras la angustia se transformaba en lagrimas, “por que cambiaste un mar de gente por donde gobierna la flor, mira que el rio nunca regaló el color”.
    No cambie la gramática(aunque a veces pienso en ingles lo que quiero decir en castellano, gracias a que me paso el 80% de mi tiempo laboral hablando y escribiendo en ingles), sino la “LL” por la “SH”; me olvidé de que la cerveza me pone “cau”; y también de que no quiero salir porque estoy “pichado”.
    Las distancias son diferentes, pero a vecees uno tambien se siente “exiliado”.
    Un abrazo muy grande. Quiero seguir leyendote.
    Sebas

  8. Fernando

    Lo más jodido es que lo que en economía llaman el “costo de oportunidad”, la alternativa perdida. Pero eso es la vida: hacer elecciones. El quedarse es también un viaje de ida, es menospreciar todo lo que uno empieza a valorar en el exilio y perder todo lo inalcanzable (no necesariamente material) del otro lado. Pero, como me dijeron al poco tiempo de llegar, una vez que te vas, ya no estás tranquilo en ningún lugar. Como dice Suso de Toro, viajar es descuartizar el alma.

    Enhorabuena, pibe.

  9. Nicolas

    Que gracioso todo esto (pero no gracioso HA HA), me hace acordar cuando hace un tiempo en Japón yo me emocinaba escuchando a la negra Sosa y escuchando Tango… Y hoy que estoy de vuelta no lo escucho ni por coincidencia. Será que uno se acopla y se encastra otra vez en este rompecabezas.

    Te quiero

    Nico.

  10. Luciano

    Hey xtian , como me identifique con lo que lei!!! Ahora estoy otra vez aca, en argentina despues de una vuelta por NYC + Italia. Volvi porque queria y me fui por lo mismo, en el medio creci y me conoci, sera por lo que dijo Patricio rey de la piel?
    Pero la verdad que el espiritu viajero te despierta curiosidad, te despierta!!
    Volvi valorando lo que tenia aca y cuando llegue me di cuenta que eso era nada, era un extranjero en mi pais, es una sensacion interna de iseguridad, de inestabilidad que te da moverte. Siempre empezas de cero, cada vez que te moves.
    Feliz de estar aca y viajar via internet, libros, musica y peliculas, me doy cuenta que me fui para encontrarme y creo que lo hice y me valore. Hay que aislarce un poco para eso, a veces.
    Gracias por tus palabras tan precisas!!!
    Se lo reevie a cuanto exiliado puede.
    Abrazo
    Lu

  11. Martin Toro

    HOLA CRISTIAN. TE CUENTO QUE SOY MOCHILERO HACE TRES AÑOS Y LA VERDAD ES QUE ME SIENTO TOTALMENTE INDOCUMENTADO DE TODOS LOS LUGARES, DEL UNIVERSO TAMBIEN. SE ME PLANTO UN LAGRIMON. TE FELICITO POR EXPRESARTE TAN BIEN.

    YO SOY ESE MOCHILERO HACIENDO DEDO…

  12. Saúl Castel

    Hola Christian:

    Me dejaste devastado con este escrito tuyo, sobre todo porque en el abordas un montón de temas que desde hace tiempo me andan dando vueltas en la cabeza. ¡Qué espléndido texto! Me fascinó.
    Gracias por compartirlo.

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